Cómo hacer un semillero casero paso a paso
Un semillero te permite adelantar la temporada y cultivar variedades que no encontrarás en plantel. Solo necesitas un recipiente, sustrato fino, calor, luz y un poco de constancia. Así se hace bien.
En resumen
- Usa un sustrato fino y limpio para semilleros, nunca tierra de jardín: reduce el riesgo de que las plántulas se pudran (el llamado damping-off).
- Entierra cada semilla a una profundidad de unas dos veces su tamaño. Las muy pequeñas o que necesitan luz, como la lechuga, apenas se cubren.
- El calor desde abajo acelera mucho la germinación de tomates y pimientos.
- Tras germinar, la luz es lo más importante: con poca luz las plántulas se estiran y se debilitan.
No todas las hortalizas necesitan semillero. Rábanos, zanahorias, judías, guisantes o espinacas se siembran mejor directamente en su sitio definitivo. El semillero tiene sentido para las que:
- Necesitan calor para germinar y conviene adelantar: tomate, pimiento, berenjena, albahaca.
- Tienen semillas pequeñas que conviene vigilar: lechuga, cebolla, col, brócoli.
- Son caras o escasas y no quieres perder ninguna semilla.
Lo que necesitas
- Recipientes: bandejas de alveolos, vasos de yogur con agujeros, hueveras de cartón o pastillas de turba o fibra de coco prensada.
- Sustrato para semilleros: fino, ligero y limpio. Las guías de extensión insisten en usar un sustrato estéril o pasteurizado, no tierra del jardín, para evitar perder las plántulas por hongos.
- Una fuente de calor (opcional pero muy útil): una manta térmica de semillero o un lugar templado de la casa.
- Luz: una ventana muy luminosa orientada al sur o una lámpara de cultivo.
- Una tapa o film transparente para mantener la humedad hasta que germinen.
Paso a paso
1. Humedece el sustrato antes de sembrar
Mézclalo con agua hasta que tenga la humedad de una esponja escurrida: húmedo, pero que no gotee al apretarlo. Llena los alveolos sin apretar demasiado.
2. Siembra a la profundidad correcta
La regla general que recogen las guías: enterrar la semilla a una profundidad de unas dos veces su tamaño. En la práctica:
- Semillas muy pequeñas (lechuga, apio): sobre la superficie, apenas cubiertas. La lechuga necesita algo de luz para germinar bien.
- Semillas pequeñas (tomate, pimiento, berenjena): unos 3–6 mm.
- Semillas grandes (calabacín, pepino, melón): 1–2 cm.
Si el sobre indica otra profundidad, haz caso al sobre. Pon 2 o 3 semillas por alveolo y deja después la más fuerte.
3. Dales calor
Cada especie tiene una temperatura mínima y un óptimo de germinación. Según los datos de Harrington que publica Oregon State, el pimiento no germina bien por debajo de unos 16 °C y el tomate por debajo de unos 10 °C, mientras que su óptimo está bastante más arriba. Consulta la tabla completa en temperatura de germinación.
El calor desde abajo marca la diferencia: las guías citan casos en los que los tomates pasan de tardar 7–10 días a germinar en 3–4 días con una manta térmica.
4. Mantén la humedad sin encharcar
Cubre con una tapa transparente o film hasta que asomen las primeras plántulas. Revisa a diario: el sustrato no debe secarse en superficie ni estar empapado.
5. Luz en cuanto germinen
En cuanto veas las primeras plántulas, quita la tapa y dales toda la luz posible. Es el momento crítico:
- Con poca luz, las plántulas se estiran (tallos largos, finos y pálidos) y se vuelven débiles.
- Con lámpara de cultivo, las guías recomiendan 14–16 horas de luz al día con la lámpara muy cerca de las plantas, a pocos centímetros.
- En una ventana, gira la bandeja cada día para que no se inclinen.
6. Riega por abajo
Una vez germinadas, es mejor regar desde abajo: pon la bandeja sobre otra con agua unos minutos para que el sustrato la absorba. Así no tumbas las plántulas ni mojas los tallos, y reduces el riesgo de hongos.
El enemigo: el «damping-off»
Es el nombre que se da a la muerte repentina de plántulas: el tallo se estrecha y se pudre a ras del sustrato, y la planta cae. Lo causan hongos del suelo favorecidos por la humedad excesiva y la falta de ventilación. Para prevenirlo:
- Sustrato limpio y recipientes lavados.
- No encharques. Riega por abajo.
- Ventila: quita la tapa en cuanto germinen. Un ventilador suave también ayuda.
- No siembres demasiado denso.
Cuándo pasar las plántulas a maceta o al huerto
- Repicado: cuando tienen dos o cuatro hojas verdaderas (las que aparecen después de los cotiledones), pásalas a macetas individuales más grandes si están en alveolos pequeños.
- Trasplante definitivo: cuando el tiempo exterior lo permita y tras unos días de endurecimiento progresivo al aire libre. Lo explicamos en cómo trasplantar plántulas.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo empezar el semillero de tomates?
Unas 6–8 semanas antes de la fecha en que podrás trasplantar al exterior sin riesgo de heladas. Mira el calendario de siembra por zonas.
¿Puedo hacer el semillero en una ventana sin lámpara?
Sí, si es muy luminosa y recibe sol directo. Al final del invierno, las plántulas tienden a estirarse por falta de luz: no siembres demasiado pronto.
¿Hace falta abonar las plántulas?
Los primeros días se alimentan de la reserva de la semilla. Si permanecen varias semanas en el semillero, un abono líquido muy diluido a partir de las primeras hojas verdaderas les ayuda.
Fuentes y referencias
Datos contrastados con estas fuentes. Fecha de la última revisión: 23 de octubre de 2026.
- University of Illinois Extension — Starting from seed indoors
- University of Kentucky (Franklin County Extension) — Horticulture newsletter, febrero de 2023 (siembra en interior)
- Oregon State University Extension — Temperatura del suelo y germinación de semillas de hortalizas
- Mother Earth News — Seed starting
- University of Wisconsin–Madison Extension (condado de Dane) — It's time to start seeds
Escrito por Pedro Fernández Sánchez
Editor de Surco y Maceta. Reúne y contrasta lo que dicen los servicios de extensión agraria, universidades y organismos oficiales sobre cómo cultivar hortalizas en macetas, mesas de cultivo y pequeños huertos.
Las fechas y cantidades son orientativas: dependen de tu clima, tu orientación y tu sustrato. Observa tus plantas y ajusta. Si usas un producto fitosanitario, sigue siempre su etiqueta.